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miércoles, 8 de octubre de 2014

"Esto no es magia, ¡es química!"
Perfil del científico gerundense Pep Anton

Pamplona / J. Francesc Puig

Con la voz acelerada y sonriente, Josep Anton Vieta (Pep), licenciado en química en la Universidad de Girona (UdG), con un máster en química medicinal y diseño molecular y a punto de acabar el doctorado, explica lo que más le gusta de su trabajo: "Enseñar a la gente cómo hacer explotar dos sólidos, hacer fuego verde o que al mezclar tres gotas salga mucho, mucho humo. Y después decirles: «esto no es magia, es química»".

Pep Anton trabaja en la Cátedra de Cultura Científica y Comunicación Digital de la UdG, un grupo centrado en acercar a la sociedad en general unos conocimientos que, de otro modo, no saldrían del laboratorio. Se centra especialmente en el público joven: "Desde la cátedra queremos tender puentes sólidos entre el colegio y la universidad. Quiero que los chicos sepan realmente en qué consiste el trabajo de un químico experimental como yo", explica.


En el centro, Pep Anton haciendo un experimento frente a una clase de colegio


Karl Popper, un clásico filósofo de la ciencia, decía que la fase experimental debería ser la penúltima del método. Pensaba que el experimento servía para comprobar si una teoría es o no correcta. Sin embargo, Pep prefiere plantearlo al revés y empezar por el experimento, "que es lo más chulo". "Empecé a estudiar química porque me gusta experimentar, estar en el laboratorio con la bata y un montón de sustancias con las que chafallar", dice. Ha tenido curiosidad por la química desde pequeño. Su padre es químico. Además, Pep destaca con alegría la influencia de una profesora de primero de la ESO, cuyas clases marcaron un antes y un después en su vida. "Ahora quiero transmitir a todos lo que sentí en aquellas sesiones: fascinación por la materia y sus propiedades", explica.

Lo primero es el asombro y luego ya vendrá la explicación. Por este motivo, Pep tiene un blog en pleno funcionamiento en donde redacta entradas con el objetivo de captar la atención del público general. Su blog fue galardonado en 2012 con el "Premio al mejor blog profesional de universidades, investigación y ciencia de Cataluña". Escribe en lenguaje ordinario y en clave de humor, un ingrediente que, en su opinión, "siempre debería ir de la mano de la ciencia seria y rigurosa". Complementa las entradas del blog con vídeos que cuelga en su canal de YouTube: "¿Para qué explicarlo, si puedo mostrarlo? Una explosión siempre sorprende más que la descripción de la misma". La mayoría de vídeos los graba él mismo con su pequeña camera, dejándola estática o al estilo selfie. Sin embargo, también graba de vez en cuando con equipos profesionales, ya sean las cámaras de TV3, para su programa Espai Terra, o de alguna televisión local.

Generalmente trabaja en el laboratorio de la universidad. Dos ventanas abiertas permanentemente, campanas extractoras y muchos, muchos botes en una estantería cuyo orden podría ponerse en duda. "Estamos en ello -dice con una sonrisa- cada día está más ordenada". Sin embargo, también tiene su "caja de herramientas". Así llama a la versión reducida del laboratorio que lleva a todas partes: colegios, congresos, jornadas de divulgación científica... Ofrece puro espectáculo. Convierte céntimos de euro en monedas de oro, agujerea planchas de acero con luz y despierta a la serpiente de Tutankamón junto a su director de tesis, el Dr. Josep Duran. Al final, ante las caras de sorpresa del público, presenta el "cómo se hizo", y demuestra al público que aquello que les sorprendió es pura ciencia.

A diferencia de la mayoría de sus compañeros de profesión, Pep piensa que la ciencia no da respuestas a todas las preguntas. "No soy un gran entendido en teología, pero puedo afirmar que la ciencia no tiene las respuestas a todo. Podemos decir que en un primer momento hubo el Big Bang, sí. Pero queda otra pregunta pendiente: ¿Por qué?" Muchos científicos creen que es incompatible ser creyente y científico. Pep Anton, no, y dedica parte de su tiempo libre a la organización de actividades de formación para los jóvenes de su diócesis. Siempre está en contacto con los jóvenes, colectivo del que se siente uno más y a quienes quiere dedicar especialmente su trayectoria profesional como químico.



martes, 23 de septiembre de 2014

El misterioso hexágono de Saturno podría desvelar la duración de un día en el planeta

El planeta gaseoso es el único del Sistema Solar cuyo 
período de rotación aún no se ha sabido calcular

Pamplona / J. Francesc Puig

Astrónomos del Grupo de Ciencias Planetarias de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) pueden haber dado con la clave para desvelar el período de rotación de Saturno, el único planeta del Sistema Solar del que aún no se sabe cuanto dura un día. Lo han hecho con la publicación de su último estudio acerca del hexágono de Saturno, un fenómeno observado por primera vez hace treinta años.


La primera vez que se conoció Saturno de cerca fue por parte de la NASA, entre 1980 y 1981. El planeta se encuentra a un mínimo de 1.200 millones de kilómetros respecto de la Tierra, y se constituye básicamente de hidrógeno en estado gaseoso. En aquellas primeras fotografías, enviadas por las naves espaciales Voyager 1 y 2, se descubrió que en el polo norte del planeta había una sorprendente estructura hexagonal formada de nubes. La figura geométrica parecía estática. Sin embargo, descubrieron que debajo de ella circulaban nubes arrastradas por vientos que superaban los 400 km/h. 

El misterioso hexágono de Saturno, en el polo norte del planeta. Fuente: Astronomía-iniciación.com


Hace seis años, los investigadores de la UPV/EHU empezaron a observar exhaustivamente el fenómeno del hexágono, y en su última publicación han podido concluir que tanto la nube que parecía estática como las que circulaban a altas velocidades hace treinta años siguen en las mismas condiciones.  Estos datos han llevado al grupo a pensar que el hexágono y su corriente podrían no estar en relación con los cambios estacionarios de Saturno, sino con sus profundidades, lo cual llevaría a desvelar el período de rotación del planeta.



El polo norte de Saturno es una región donde las estaciones cambian de una forma muy distinta a la terrestre. El eje de la Tierra está inclinado 23'5º, lo cual provoca que durante medio año sea de día y durante la otra mitad de año no aparezca el sol. Por ello se dice que en el polo norte solo hay dos estaciones: invierno y verano. Sin embargo, la inclinación del eje de Saturno es superior: 27º. Esto causa mayor inestabilidad estacionaria: causa que las noches duren siete años terrestres y los días, 23. Pero el hexágono no parece verse afectado por estas variaciones, por lo que puede descartarse que la nube hexagonal esté relacionada con el cambio estacional.



Con esta hipótesis sobre la mesa, el equipo de investigación estudió el período de rotación del hexágono siendo consciente de lo que ello podía significar. Concluyeron que el hexágono tardaba 10 horas, 39 minutos y 23 segundos terrestres en dar una vuelta completa. El cálculo surgió de la observación de imágenes tomadas desde la Tierra entre 2008 y 2014 con distintos dispositivos, entre ellos los telescopios de 1,2 y 2,2 metros de diámetro del Observatorio de Calar Alto (Almería) y el PlanetCam, cámaras desarrolladas por el propio grupo vasco.



Bien es verdad que no se puede afirmar de forma definitiva que se tenga el dato del período de rotación de Saturno, pero sí que se puede brindar porque, si se demuestra de una forma más sólida que hay una relación estrecha entre el hexágono y las profundidades del planeta, el período de rotación de Saturno debería coincidir con el del hexágono. 


Fuente principal: A. Sánchez-Lavega, The long-term steady motion of Saturn's hexagon and the stability of its enclosed jet stream under seasonal changes, Geophysical Research Letters, nº41, pags. 1425-1431 (2014).

jueves, 25 de julio de 2013

Un sí implica muchos noes


No quisiera hacer publicidad, pero admito que Apple, con este anuncio, se lo merece.

Ignoro si lo que dice el comercial es cierto, pero creo que si todos nos tomásemos nuestro trabajo como ellos dicen que se toman el suyo, la vida de todos sería mejor.

Enjoy it.

miércoles, 5 de junio de 2013

"Pensar es gratis"



Encontré esta pintada paseando por Girona. Matizo, antes de nada, que el "pensar es gratis" escrito en rotulador no formaba parte de la escultura hasta hace pocos días, que un desconocido artista decidió violar la obra de Crozet con un fin: que aquellos que nos fijemos en la escultura nos fijemos también en su mensaje.

No me voy a meter en si es correcto o no hacer esto. Reconozco que es un tema interesante a tratar, pero no me gusta hacer juicios éticos. Para ello ya está la conciencia de cada uno. Simplemente querría atender a las razones por las que he considerado relevante publicar esta fotografía.

Vemos que lo pintado póstumamente en la escultura no es un mero tag (firmas que los grafiteros reparten por la ciudad para marcar territorio, como hacen los perros con su orina), sino que es un mensaje que en cierto sentido exige este soporte. Reconozco que cuando vi de lejos una mancha de rotulador en la escultura recité en mi mente una maldición hacia los jovenzuelos que invierten su tiempo en firmar lo que no es suyo. Pero cuando ya de cerca descubrí que aquella mancha eran letras inteligibles, tuve que retirar mi maldición.

"Da igual que diga cosas bonitas. ¡Qué escándalo! Es una falta de respeto hacia el artista y su obra", dirá cualquiera que tenga la cabeza un poco en su sitio. Lo sé, pero a mi modo de ver, el mismo escándalo que provoca el texto es una parte esencial del mensaje. Resultaría muy estúpido por parte del desconocido artista invitar a pensar y no dar ninguna clave para hacerlo. Sería como decirle a alguien que en el Australia regalan caramelos pero no explicarle cómo llegar a dicho país. Este mensaje es más rico. En esta foto hay más que tres palabras.

Vivimos en una sociedad en donde todo lo gratis se consume en exceso. Todo excepto el pensar. Que no es que no se consuma porque no se quiera, sino porque no se sabe. Estamos tan envueltos por la rutina que incluso a veces olvidamos que nuestra vida la rigen nuestras decisiones. Creemos que pensamos cuando realmente solo estamos repitiendo una acción que ya pensamos en su momento. Y morimos habiendo pensado poco más de cien veces a lo largo de toda nuestra vida.


Por ello, solo pensamos cuando vemos algo que nos escandaliza, que nos inquieta, que nos arranca de la rutina. Nos vemos obligados a utilizar la inteligencia cuando nos encontramos ante lo inesperado, lo no catalogado. Si esta imagen no me hubiera impactado, si la pintada en la escultura hubiese sido un mero tag, el pensamiento que gira entorno a este texto nunca habría nacido.

Con esto pretendo mostrar que a veces con los conceptos no basta. Las mismas palabras sobre otro soporte hubiesen dado lugar a otro mensaje, que no llegaría ni por asomo a la altura de este. Desconozco si el violador de monumentos en cuestión es consciente de esto, pero la situación del mensaje provoca lo mismo que nos invita a hacer: pensar. ¿Por qué ha tenido que escribir aquí?, ¿estoy aprovechando la gratuidad del pensamiento?, ¿que se haya escrito esto en esta escultura es bueno?...

Otra vía para afrontar el escándalo es la ignorancia o la indiferencia, el desinterés por lo dado. Pero, ¿para qué rechazar a algo que puedo obtener gratis?



miércoles, 24 de abril de 2013

Mentiras y otras cosas inofensivas

¿Quién dijo que pensar era fácil?

Aquí tenéis la famosa paradoja del mentiroso. Pocas combinaciones de palabras me fascinan más que éstas. "Estoy mintiendo, lo que digo es falso". Entonces, ¿es falso que lo que dices es falso? Luego lo que dices será verdadero. Pero si lo que dices es verdadero, lo que dices es falso... 

Ambas fotografías son de una misma página: la de la izquierda es la cara de delante y la de la derecha la de atrás.

Es una obra para contemplarla. Intentar pensarla quita el óxido a las neuronas, ¿verdad? Esto es el pensamiento, algo capaz de contradecirse y luego no entenderse ni a sí mismo.
Espero que disfrutéis con ella. Y si os amarga lo más mínimo, olvidadla. Vuestra vida no depende de ella.

Entre el mundo y la ironía

Vivint en sintonia entre el mon i la ironia vaig tirant.
Mentre el temps va passant.



No n'hi ha prou amb moments d'eufòria.


En este vídeo, Ferran Puig invita a reflexionar acerca de la satisfacción con la vida y de la búsqueda de lo que realmente hace feliz. El protagonista del videoclip y de la canción es un joven perdido entre los placeres sensibles. Ve dónde puede dar con lo que busca, y verlo le hace perder la simpatía por los placeres del cuerpo, pero no logra conectar con ello.

viernes, 12 de abril de 2013

Cosméticos y auriculares: filosofía


La filosofía “ya no se dirige al hombre corriente, ni afronta problemas de amplio interés humano”1. Quine presenta esta idea en su ensayo “¿Ha perdido la filosofía el contacto con la gente?”. Explica que este último siglo la filosofía ha sido invadida por términos técnicos y símbolos que han construido una frontera entre los investigadores y los lectores legos. Tal modificación del lenguaje ha permitido por un lado que la investigación filosófica fuera más precisa. Pero el precio que se ha tenido que pagar ha sido la pérdida del público aficionado, no especializado: la gente.

En este ensayo defiendo la postura de Quine. Sí, a la gente que no ha estudiado filosofía le cuesta seguir según qué estudios filosóficos. Sobre todo si se trata de filosofía analítica, que es la que más se estaba desarrollando en 1979. Pero no por ello estoy de acuerdo con decir que la gente se ha alejado de la filosofía. Los temas que preocupan siguen siendo los mismos. Los filósofos no nos hemos alejado de la gente con la filosofía, sino solo con el método.

Ya dice Quine que “no todo lo que es filosóficamente importante es necesariamente de interés común”2. Pero me gustaría enfatizar este “no todo” que preside dicha oración. Quine no está diciendo que ninguna cosa de la filosofía sea de interés común, sino solo que lo son algunas cosas. Y, en mi opinión, estas son las respuestas. Lo que interesa a la gente de la filosofía son las respuestas a las grandes preguntas. Pero solo la respuesta, no todo el sistema que se ha usado para responder.

Pasa lo mismo con los cosméticos. La gente los usa para retrasar el envejecimiento, para reducir las espinillas, para disimular noches sin dormir... Y a nadie le preocupa lo más mínimo su composición. Con que sea efectivo basta. Y no es necesario conocer la composición de una crema antiedad para que haga efecto. Solo es necesario aplicarla en el lugar correspondiente.

Se puede hablar de cosméticos a niveles muy distintos. La conversación que pueden tener dos mujeres acerca de su antiedad puede no tener nada que ver con la que pueden tener dos farmacéuticos acerca del mismo producto. Las mujeres hablarán de la efectividad del producto, quizá la compararán con productos similares de otras marcas o comentarán lo que tarde en absorberse. Dos farmacéuticos, en cambio, podrán hablar de la formulación química del cosmético, de la dificultad de elaboración o del precio de producción.

Sin duda, los farmacéuticos dominan mucho más el tema del que hablan, sus términos les permiten adentrarse más en la realidad a la que refieren, y les pueden servir para especificar, por ejemplo, una posible modificación del producto. Pero las mujeres también están hablando del mismo producto. Y en ningún momento tienen por qué estar mintiendo cuando dicen que huele raro o que tarda en absorberse. Eso sí, el por qué tarda en absorberse puede escaparse de su conversación.

En filosofía ocurre lo mismo. Si la discusión es muy seria, si requiere una fuerte indagación en la realidad, quizá sí que deba usarse un lenguaje que deje al margen el común de los mortales. Un lenguaje especializado, fruto de mucho estudio previo, rico en distinciones, muy preciso. Pero también se pueden tratar temas filosóficos en una comida familiar, y nadie tiene por qué quedar excluido de la conversación.

Y no es extraño que se pueda hablar de filosofía en una comida familiar. ¿Cuantas veces hemos llegado a una conclusión y luego no hemos sabido explicar cómo? No me creo que una madre defienda lo bueno por encima de cualquier otra cosa por pura fe. Ni por instinto. Hay algo más, hay cierta razón detrás de todo. Cuando al padre se le acaban las razones ante su hijo adolescente, sabe que sigue teniendo razón. Aunque no haya logrado convencer al joven.

Ludwig Wittgenstein dice que la filosofía sirve para “desata[r] los nudos en nuestro pensamiento3. El trabajo del filósofo es esclarecer, hacer que se vea la conexión entre los dos cabos de una cuerda. El filósofo del que habla Quine también busca dar con la cuerda sin nudos, que forme un recorrido lineal. Y la verdad es que yo me siento muy identificado con la descripción de filósofo que hace el austriaco-británico. Podríamos decir que incluso he llegado a adoptar el oficio de filósofo por manía. ¡Soy incapaz de escuchar música si los auriculares tienen algún nudo! Aun así, tengo una amiga que puede soportarlo. Que es capaz de escuchar música con un mínimo de veinte nudos en sus auriculares.

Y sí, la música se escucha igual. Que haya un nudo no significa que el hilo quede cortado en ningún momento. Para llegar de un cabo al otro se requieren más vueltas, pero se llega igualmente. No tienen por qué desatarse los nudos para llegar al final. La filosofía analítica puede no usarse. Y lo sé. Basta con tener en cuenta que “mi madre me quiere” para saber que lo que mi madre quiere que haga es bueno para mí. No necesito ni siquiera analizar la situación para concluir que la acción que me recomienda mi madre es buena. Y normalmente la madre no es una filósofa analítica extraordinaria, capaz de contraer el tiempo hasta tal punto que puede considerar una situación ajena a su vida en su completud. Es simplemente una madre que ama a su hijo.

Los auriculares son los mismos, y sirven igual con nudos o sin ellos. Del mismo modo los cosméticos de los que hablan mujeres y farmacéuticos son los mismos productos. Y así, veo que la filosofía de la que habla Quine queda reservada a pocos intelectuales como yo, obsesionados, casi enfermos por la necesidad de ver las cosas tan claras como sea posible. Incapaces de escuchar música con un nudo en los auriculares. Pero el mundo sigue al margen de nosotros, la gente muere sin saber de la inmortalidad de su alma, e igualmente pervive en el eterno.
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1  W.V.O. Quine, ¿Ha perdido la filosofía el contacto con la gente? 1979.
2  W.V.O. Quine, ¿Ha perdido la filosofía el contacto con la gente? 1979.
3   L. Wittgenstein, Philosophical Remarks, 52; Editado por R. Rhees, Blackwell, Oxford, 1975.